300.000 extras para 2 minutos: dentro del récord monumental de Gandhi
Descubre la loca historia detrás de la escena inicial de Gandhi de Richard Attenborough, una hazaña de rodaje única en el Libro Guinness.
Algunos récords cinematográficos perduran en el tiempo sin ser igualados jamás. En una época en que los efectos digitales multiplican multitudes en pantalla con un solo clic, la obra maestra Gandhi de Richard Attenborough nos recuerda que la verdadera movilización humana posee un poder irremplazable. Repasemos una escena monumental que hizo historia.
Un rodaje descomunal en Nueva Delhi
El 31 de enero de 1981, el equipo de la película tomó la avenida Rajpath en Nueva Delhi para recrear el funeral del Mahatma. Una fecha altamente simbólica, elegida exactamente treinta y tres años después de las exequias reales del líder pacifista en enero de 1948. Para dar vida a esta secuencia inicial crucial, la producción no escatimó en esfuerzos.
Contando inicialmente con un grupo de contratados, el equipo lanzó una gran campaña de movilización a través de la radio, la prensa, la televisión y altavoces en las calles. El resultado: cerca de 200.000 voluntarios acudieron para engrosar las filas, elevando el total a 300.000 personas reunidas ante las cámaras. Once cámaras filmaron simultáneamente esta marea humana en una sola mañana.
Veinte años de paciencia para una consagración histórica
Detrás de esta hazaña se esconde una larga gestación. Impulsado por Richard Attenborough desde 1962 tras la sugerencia del diplomático Motilal Kothari, el proyecto tardó casi veinte años en hacerse realidad debido a múltiples obstáculos.
Esta perseverancia dio sus frutos de manera rotunda. La película triunfó en los premios Óscar con ocho estatuillas, incluyendo mejor película y mejor director. La conmovedora interpretación de Ben Kingsley en el papel principal también fue galardonada con el Óscar al mejor actor. Hasta el día de hoy, esta secuencia de 125 segundos sigue siendo el testimonio vibrante de una época en que el cine creía en la fuerza bruta de la realidad.
